Entre unos y otros hemos destrozado la poca credibilidad que le quedaba al denostado Festival de Eurovisión. Hemos vomitado mierda a la boca de los concursantes serios
Un diez para Buenafuente y su tribu. El ha sido con la inteligencia e ingenio que le caracteriza el auténtico ganador de este asunto. Ha sido una marketingbroma, que le ha servido para promoción y prestigio tanto de su persona como de su programa. Hasta aquí nada que criticar, pues Manel, como profesional, ha hecho lo que le corresponde. Por otro lado, el sonrojo me viene dado, cuando pienso en los responsables del festival, personas teoricamente muy cualificadas, con grandes sueldos pagados por todos nosotros y sin derecho a poderlos despedir. El año pasado con el sistema de elección separada del tema y el intérprete, montaron un cisco de padre y muy señor mío que al final nadie sabía como salir del lío montado. Este año se meten con el asunto de Myspace, que por lo que veo, lo dominan menos que mi pobre abuela. Como resultado sale elegido un muchacho muy gracioso, con una canción muy cachonda pero que nada tiene que ver con la música seria y los artistas que vuelcan todas sus ilusiones en prepararse un buen tema y una buena puesta en escena, muchas veces pagadas de sus propios y no muy boyantes bolsillos, para ofrecer al festival que nos representa ante todo el continente, algo serio y algo digno. Esta jugada, ha sido entre otras muchas cosas, una vomitada de mierda, por parte de los organizadores, a la cara de todos aquellos que se han tomado el festival con la seriedad que se presumía y se han esforzado en presentar al mundo una obra digna y respetuosa. Suponemos que cuando hagan un concurso de frikis o humoristas, saldrá elegido Sergio Dalma, Montserrat Caballé o algo así...
Hubiese podido ser igual de divertido, sin necesidad de hacer el puerco, acabando el certamen dándole un premio a la gracia o simpatía a David y el premio correspondiente a un artista válido, en vez de joderle la carrera a una persona que para ella es el todo y enviar a Europa a un esperpento en nuestra representación. Para eso ya tenemos nuestros representantes en Bruselas y en muchos otros sitios. Dios salve a Eurovisión.
LUIS ALMENDRA